Los sub-40 desarrollan la ganadería intensiva sustentable

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Tras avanzar de la cría al ciclo completo en Patagonia Norte, logran 90% de preñez y producen 1.800 kg de carne/ha bajo riego. Instalaron un parque solar para suministrar energía al sistema, comenzaron con pastoreo regenerativo y junto a una decena de jóvenes ganaderos crearon el primer CREA regional. “El campo es una oportunidad para las nuevas generaciones”, dice el Ing. Agr. Nicolás García.

Nicolás García, 37 años, es ingeniero agrónomo, vive en Neuquén y proviene de una familia dedicada a la logística de la industria del petróleo que, a modo de diversificar, compró un campo abandonado, pero con potencial, sobre la costa del Río Negro. En diálogo con Valor Carne, el profesional contó cómo, junto a una veintena de colaboradores, también jóvenes, desarrolló en poco más de una década una empresa ganadera de punta que hace cinco años terminaba 300 cabezas/año y hoy, mediante la intensificación sustentable, supera las 4.200.

“Fui a estudiar agronomía a Río Cuarto, Córdoba, a pesar de existir una facultad regional, orientada a la fruticultura, pero pudo más mi interés por la ganadería. Además, tenía en claro que quería plasmar los conocimientos en mi provincia”, afirmó García, Gerente de Agropecuaria Don Manuel, quien volvió con un compañero, el Ing. Ag. Julián Leali que se radicó en la zona. “Le propuse sumarse a la aventura de desarrollar la Patagonia, una región desafiante, llueve muy poco, 280 mm anuales y si el agua del río no se utiliza se pierde en el mar. Teníamos que aprovecharla para producir alimentos y generar ingreso local”, planteó.

El campo tiene 20 mil ha, de las cuales hay 3 mil de valle y 17 mil de meseta, a unos 130 metros de altura. “Inicialmente era todo monte, en 2009, comenzamos a desarrollarlo y a poner hectáreas bajo riego”, relató. Para ello, con tecnología láser, hicieron un relevamiento del terreno, diseñaron las parcelas, con pendientes controladas y construyeron una red de canales, para que fluyera el agua. Hoy cuentan con 400 ha regadas, incluyendo 240 ha por gravedad y el resto con pivotes centrales, traídos de Nebraska.

“Apenas sistematizamos las primeras hectáreas, arrancamos con la cría del Hereford y luego incorporamos el Angus. Un tiempo después, ya lográbamos preñeces de 85-90% y vendíamos el ternero destetado con 100-120 kg”, recordó García, destacando que, una vez que la zona se declaró libre de aftosa sin vacunación, y con un mercado cárnico insatisfecho, se generó un buen estímulo entre los productores y fue creciendo el stock.

A medida que Don Manuel aumentaba la superficie bajo riego, empezaron a hacer los primeros cultivos de alfalfas, verdeos y maíces, y a la par avanzaron con la recría y luego con el ciclo completo. “Teníamos que seguir agregando valor y generando más kilos dentro del establecimiento. Para ello, construimos corrales con capacidad para 1.200 animales y completamos las dietas comprando maíz en campos vecinos y en La Pampa”, sostuvo.

También se armó un sólido equipo humano, un punto estratégico para una zona agropecuaria en desarrollo. “Necesitábamos personal para hacer las labores, siembra, pulverizaciones, dado que aquí no hay contratistas con equipos tecnificados, por la poca historia en estos cultivos intensivos. Hubo que generar los perfiles, para que pudieran cubrir todos los frentes, hay muchos procesos en el campo”, aseguró García, resaltando que hoy la firma cuenta con 22 empleados, todos jóvenes, y hace poco incorporaron una veterinaria recién recibida.

Ganar eficiencia

“Como cuesta tanto hacer producir cada metro cuadrado, pusimos los cañones en recriar en parcelas diarias, con pastoreo horario y encierre nocturno”, detalló. De cualquier modo, para darle volumen al negocio, adquieren invernada y cuando la carga de las pasturas se completa, recrían a corral, con silaje de autoconsumo.

El engorde también se hace bajo encierre, para lograr los últimos 90-95kg, en 85 días promedio. “Antes comprábamos el 100% del maíz y terminábamos 300 animales; ahora, sólo el 20% y seguimos avanzado para ser autosuficientes en granos, tenemos más superficie regable”, anticipó, justificando el salto de las ventas de hacienda que se multiplicaron 14 veces desde 2014.

Hoy, produciendo 1.800 kg de carne por hectárea bajo riego, terminan 4.200 novillos y vaquillonas de 410-420kg promedio, que se comercializan a través de matarifes y se distribuyen en Neuquén.

“Eso sí, los costos de producción son altos, estamos enfocados en ganar eficiencia y aprovechar mejor los recursos, es nuestro desafío”, advirtió.

En ese sentido, están haciendo una prueba con remolacha forrajera para la terminación de los animales en pastoreo, una novedad que surgió de una gira por Nueva Zelanda organizada por el INTA Valle Medio.

“Allí se usa mucho, está masificada. Es un alimento altamente concentrado en energía, en el tubérculo, y la hoja es rica en proteína, o sea, que permite balancear bien la dieta”, explicó. ¿Costos? “En promedio ronda los USD1.800-1.900 por hectárea y se pueden obtener 30 toneladas de MS/ha. Como no necesita cosecha mecanizada, se come a diente, nos interesó. Este año va a ser de testeo porque es una hortícola que requiere bastante atención, hay que mimarla para que genere esos rindes”, detalló.

¿Otros avances? “Recientemente, adoptamos un sistema de nivelación con GPS, para relevar el terreno con precisión y diseñar las parcelas de riego buscando mover los menores metros cúbicos posibles, un rango de 850 a 1200 m3/ha. La idea es que el suelo arranque más rápido y que el costo sea menor”, aseveró.

También están comenzando con la ganadería regenerativa para favorecer la biodiversidad y aumentar la oferta de los pastizales. “Queremos conocer bien las especies, saber cómo manejarlas, darles tiempos de descanso suficiente para generar mayor cobertura y fijar más carbono en los suelos. Hace un mes, plasmamos nuestro primer plan de pastoreo, lo bueno es que involucra a todo el personal, genera compromiso y hay evaluación de resultados”, resaltó García, aludiendo a la iniciativa que llevan adelante con Ovis 21, una consultora patagónica especializada en manejo holístico.

Con la misma visión, el establecimiento incorporó un parque solar para alimentar el sistema de riego. “No queremos gastar energía convencional. Instalamos 198 paneles fotovoltaicos y estamos vinculados a la proveedora de energía de acá, EDERSA, somos los primeros en inyectar energía de media tensión a la red, cuando tenemos excedentes. Si bien hoy cubrimos el 15% de lo requerido anualmente, la idea es que la oferta siga creciendo”, aseguró.

Formando redes

Para García, un aspecto clave en la mejora de la eficiencia es compartir información con otros empresarios. “Empezamos a reunirnos en nuestros campos para intercambiar experiencias y en 2016 decidimos formalizar el grupo, así surgió el CREA Alto Valle-Valle Medio, el primero de la Patagonia. Somos diez productores, todos jóvenes”, subrayó, detallando que están dando un empujón fuerte a la región y hoy ya hay otros ocho grupos, dentro de la organización, formando una red que potencia el conocimiento.

“Queremos mostrar a la sociedad la ganadería sustentable, sacarla del banquillo de los acusados, creo que si vieran cómo se produce, con tecnologías amigables con el ambiente, y si los políticos nos tomaran como aliados, sería una estrategia para sacar el país adelante. Tenemos pasión por la Argentina y, sobre todo por la Patagonia, hay mucho campo para desarrollar”, finalizó García.

Por Ing. Agr. Liliana Rosenstein, editora de Valor Carne – www.valorcarne.com.ar

 

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