Argentina vs Brasil: quién gana en productividad

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Un mayor uso de pasturas cultivadas y un 50% más de kilos de carne producidos por hectárea forrajera, justifican el bajo nivel de animales terminados a corral en la faena brasileña. Sin embargo, logran carcasas cada vez más pesadas. ¿Cómo lo hacen? Lo reveló una visita de Elizalde & Riffel a un establecimiento pastoril y a un feedlot del país vecino.

Los especialistas Juan Elizalde y Sebastián Riffel realizaron en noviembre una visita a establecimientos ganaderos de Matto Groso do Sul, junto a productores (Pablo Labourdette, de Yabito SA), y referentes en semillas (Tomas Urien y Enrique Bayá Casal, de Bayá Casal SA) y en salud animal (Ramiro Desantadina y Elbio Bressan, de Phibro Argentina, y Danilo Grandini, de Phibro Brasil). Compartimos con los lectores de Valor Carne los aspectos salientes recogidos por los expertos para entender si la ganadería argentina, como líder en calidad, podría aplicar ciertas estrategias del líder en volumen.

De aquí y de allá

Para comparar el desempeño de ambos países se realizó un análisis de los principales indicadores de sus sistemas productivos. Un punto de referencia para saber dónde está parado cada uno.

El dato más más conocido es que Brasil triplica la producción de carne en carcasa respecto de la Argentina teniendo cuatro veces más de cabezas en stock. Sin embargo, el más sorprendente es que el país vecino tiene aproximadamente el doble de carga por hectárea de pastura que la Argentina (relación stock/ha de pastura).

Esta diferencia va en línea con la mayor proporción de pasturas cultivadas en la base forrajera brasileña. El 70% de la misma es Brachiaria (sobre todo humidícola) mientras en la Argentina no supera el 10 a 15%, siendo el resto campos naturales y bajos. Esto hace que la producción de carne por hectárea forrajera sea allá mucho mayor que acá (59 kg vs 38 kg/ha).

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En tanto, la producción de carne en carcasa por cabeza en stock es inferior en Brasil (47 vs 57 kg/cab), debido a la menor eficiencia reproductiva de su rodeo. Para producir una tonelada de res necesitan mantener diez vacas de cría en stock, mientras en la Argentina se requieren siete, nivel que de cualquier modo es muy alto comparado con EE.UU. donde sólo se precisan 3,2 vacas/t de res.

Otra diferencia es que la Argentina posee una proporción mucho mayor de animales terminados a corral sobre el total faenado (55% vs 14%). En Brasil, en cambio, los granos son aprovechados mayormente por las actividades porcina y aviar, en las que también figuran entre los primeros productores y exportadores del mundo. Esta estrategia, sumada a la alta superficie de pasturas cultivadas determina que una baja proporción de bovinos sea engordada a corral.

No obstante, el feedlot está avanzando y prueba de ello es que, en los últimos diez años, se pasó de tres millones a 6,6 millones de cabezas encerradas (Athenagro, 2020).

¿Cómo aumentan la producción?

Un diferencial no menor es que el peso promedio de la carcasa -o sea la cantidad de kilos de carne que genera un animal faenado- es más alto en Brasil que en la Argentina (285 kg vs 214 kg). Pero además este parámetro creció a razón de 1,6 kg/año desde 1997 hasta 2020 frente a escaso un 0,5 kg/año registrado a nivel local.

¿Cómo lo lograron? Si bien la tasa reproductiva es baja, el aumento progresivo de la producción de carne de Brasil viene de la mano de la mejora de la ganancia de peso en pastoreo, a través de la suplementación proteica sobre brachiarias, especialmente durante la etapa invernal. Algo saliente de esta tecnología es que hoy involucra no más del 10% del stock del país vecino, de ahí el potencial para contribuir a un mayor aprovechamiento del forraje, sea por aumento de carga y/o por ganancia de peso.

Un gran respaldo es también el uso estratégico del corral de terminación. Esta herramienta se utiliza generalmente para paliar la pérdida de calidad y cantidad de forrajes en pleno invierno y acelerar la terminación de animales grandes, lo que se ve reflejado en la mayor frecuencia de encierres en julio, agosto y septiembre.

Otro motivo para adoptar este encierre estacional es que el feedlot permite vender hacienda para faena en primavera, cuando vale más, ya que la mayor parte de los animales se terminan a pasto y salen más adelante.

A la vez, el mayor peso de encierre en Brasil diluye la participación del corral en los kilos ganados respecto del peso de faena. Mientras allí lo realizado en el corral no supera el 30% del total, en la Argentina alcanzan al 50% ya que se encierran animales livianos, recién destetados, sobre todo en el otoño, concentrando las ventas desde de julio hasta octubre-noviembre. Y esto indudablemente impacta en el negocio.

A pasto y a grano

Uno de los establecimientos visitados por los especialistas es la Fazenda Modelo en El Pantanal, Matto Groso do Sul, donde se realiza recría y terminación de animales enteros sobre pasturas de Brachiaria.

La recría incluye 300 gramos de suplemento proteico/cab/día que se suministra en forma diaria en comederos. El suplemento se arma en el campo con una mezcla de harina de soja, grano de maíz, burlanda seca, pulpa de citrus deshidratada, urea y minerales con salinomicina y virginiamicina (para mejorar la absorción de nutrientes y beneficiar la salud animal). La ganancia de peso durante la recría varía entre 350 y 900 gr/cab/día según la época del año (promedio 650 gr/cab/día).

La terminación se realiza con una suplementación variable entre el 1,5% y el 2% del peso vivo según disponibilidad forrajera. El pastoreo se maneja en cuatro potreros que se rotan una vez por semana, con una carga alta (10-12 cab/ha) ya que el pasto es solo una parte menor del consumo diario. La ganancia de peso durante esta invernada pastoril intensiva es de 1,2 a 1,3 kg/cab/día.

 

 

 

 

La comitiva también visitó un feedlot en Campo Grande, Matto Groso do Sul, perteneciente al Grupo Guarujá.

Parados: Pablo Labourdette, Sebastián Riffel, Enrique Bayá Casal y Elbio Bressan. Sentados: Tomas Urien, Ramiro Desantadina y Juan Elizalde.
Parados: Pablo Labourdette, Sebastián Riffel, Enrique Bayá Casal y Elbio Bressan. Sentados: Tomas Urien, Ramiro Desantadina y Juan Elizalde.

El feedlot tiene capacidad instantánea para 15.000 cabezas, trabaja con hacienda de hotelería y propia, y el nivel de ocupación varía según la época del año.

Los animales engordados son enteros preponderantemente de la raza Nelore, tal como sucede en todo Brasil, donde se produce carne destinada a “commodities” para la industria de comidas elaboradas. Dado que se terminan con un bajo grado de engrasamiento -2 a 3 mm de espesor de grasa dorsal- los períodos de engorde son cortos, de entre 60 y 100 días. También se hace una pequeña proporción para programas certificados de carne de calidad en cuyo caso se utilizan animales Brangus o Braford castrados.

La dieta en este corral es a base de maíz molido, grano húmedo de maíz, silaje de caña de azúcar, cascarilla y expeler de soja, urea, melaza de soja, vitaminas, minerales y virginiamicina en combinación con salinomicina.

El asesor del feedlot, el Ing. Luis Venturini, es especialista en tecnología Ag Tech y desarrolló un sistema de producción basado en inteligencia de negocios para prever y optimizar resultados.

Con ese fin, se trabaja con caravanas electrónicas y se realizan pesadas diarias a través de balanzas individuales (Bosch), que funcionan con energía solar y se ubican dentro de los corrales, entre los comederos y bebederos, de forma tal que los animales pasen entre 8 y 14 veces/día. Un lector de caravana identifica el animal y registra el peso lo que permite determinar su ganancia diariamente.

Luego utilizan un software que predice la performance posterior a partir de la ganancia de peso de los primeros 40 días de encierre. El objetivo es definir el momento óptimo de faena que permita maximizar el resultado económico por cabeza. Con la aplicación de esta tecnología generan una mejora de 25 USD/cab respecto del sistema tradicional de faena a fecha o gordura fija.

Para reflexionar

Si bien los sistemas productivos y los objetivos de mercado son diferentes entre ambos países, hay tecnologías en Brasil como un uso más amplio de pasturas cultivadas con suplementación para hacer más kilos a campo, así como profundizar en inteligencia de negocios mediante la medición individual de los animales en el feedlot, que también son estratégicas para la ganadería argentina.

Por: Ing. Agr. Juan C. Elizalde, Ph.D.
Ing. Agr., M. Sci. Sebastian L. Riffel
Redes: @elizalderiffel
Trabajo realizado en el marco de un convenio con Phibro Animal Health
VALOR CARNE

 

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